En fin, me traje de los madriles, junto con el coche, a una inquilina muy particular. Fijaos bien, está medio escondida, la jodía sólo sale de noche:


Lo cierto es que, bien por pena, bien por un toque supersticioso, me niego a quitarla de ahí. La he dejado con su telita y todo y estoy por echarle alguna mosca para que me engorde. No en vano aguanta como una valiente y ya ha recorrido con el Jeep tantos kilómetros como yo, con un par de buenos chaparrones incluídos.
Hasta ahí es bastante normal. Pero lo que me he encontrado al quitar la consola del techo para arreglar el cierre centralizado...


¿De qué puede ser ese agujeroooooo? Seguid mirando, seguid.


¡Pues sí, es el nido de un ratón! Amuebladito y todo con sus restos de espuma y papelitos, de lo más acogedor. Por supuesto no se ha limitado a extraer materias primas del tapizado del techo.


No señores, no. El muy hijoputa ha estado royendo los cables hasta hacer un estropicio de tres pares de cojones. Ha llevado toda la tarde limpiar, desinfectar y arreglar todo eso. Del ratón o de su cadáver, ni rastro.
Ahora yo me digo. ¿Esto es un coche o es un ecosistema independiente? ¿Qué coño hizo su anterior propietario? ¿Alguna vez se planteó arreglar algo? ¿Quito la moqueta y pongo en su lugar musguillo natural? ¿Siembro algo en el maletero?










